Soldado republicano

Soldados republicanos españoles
Soldados republicanos.

Llegué a la conclusión de que la única manera de pasarme al bando nacional era alistarme como veterano en las tropas de infantería republicanas con la esperanza de que me enviasen al frente donde tendría la posibilidad de desertar.

Me presenté en una oficina de reclutamiento con mis falsos documentos que me hacían más viejo de lo que era. Me alistaron sin problemas y me enviaron a un campamento de instrucción cerca de Borjas Blancas.

En quince días nos habían preparado para combatir porque la demanda de tropas de refresco para el frente era muy grande.

Cuando el sargento pidió una persona que tuviese conocimientos de telegrafía, di un paso adelante muy resuelto, ya que no quería acabar como carne de cañón.

Odiaba ser soldado y anhelaba escaparme para llevar una nueva vida.

Bautismo de fuego

En el Cuerpo de Señales pronto se dieron cuenta de mi incapacidad y acabé destinado a tender cables entre el frente y los diferentes puestos de mando de una unidad de señales anexa a una Brigada Internacional que, a falta de voluntarios internacionales, estaba formada principalmente por catalanes.

Mi bautismo de fuego fue un bombardeo aéreo junto al Ebro que nos dejó paralizados de miedo.

Las condiciones de vida en el frente eran muy malas; la moral baja, faltaba disciplina, mis compañeros de armas se quejaban de la forma en que se estaba dirigiendo la guerra y se hablaba con frecuencia de la posibilidad de entregarnos al enemigo.

Lo único que teníamos para comer, días tras día, en el desayuno, la comida y la cena era un plato de lentejas.

Cada noche, cuando se ponía el sol, los rebeldes gritaban: Eh rojos, ¿qué os han dado hoy de comer? ¿Otra vez lentejas?

Famélico, desilusionado y anhelando encontrarme en un medio más acorde con mis ideas, decidí pasarme al enemigo. Mirando las cosas retrospectivamente, jamás volvería a afrontar un riesgo tan grande. Pasar de las líneas republicanas a las nacionales fue el mayor acto de locura que haya cometido jamás.