Testimonio de María Kreisler

Conocí a mi padre cuando tenía 36 años. Él apareció en los periódicos, en las radios, en la televisión.

Era el 40 aniversario del desembarco de Normandía. Pero, ¿quién era ese hombre?

Nuestra madre enmudeció, una vez más.

Resultó ser alguien merecedor de ser condecorado públicamente por sus servicios durante la Segunda Guerra Mundial.

Cuando le conocí, me contó poco de sus guerras, pero sus ojos se humedecieron cuando me habló de las vidas que no se pudieron salvar.

Fue un encuentro natural, sentados uno al lado del otro, como si no hubiese pasado nada.

Estábamos en Barcelona, en casa de su hermana Elena; reconocí en ella los ojos de mi hermano Jorge. Cenando la conversación fluyó; me contó que yo tenía otros hermanos, primos, sobrinos y tíos. Me parecía a su otra hermana.

En Madrid se encontró cinco nietos, risas y alegrías. Murió tres años después.

Se han escrito libros, numerosos artículos, se ha hablado de él, en documentales, en entrevistas y películas. Está en innumerables sitios de Internet pero hasta hoy no tenía uno propio.

Brindo este lugar para que todo aquel que tenga curiosidad, interés o ganas, pueda encontrar en este espacio a mi padre, que con su inteligencia, imaginación y tesón, luchó y ayudó a ganar una guerra mundial. Y fue capaz de no contar su increíble historia hasta cuarenta años después.

María Eugenia