Cambio de bando

Soldados nacionales en la guerra civil española.
Soldados nacionales.

Tres compañeros nos dispusimos a desertar, a eso de las siete de una tarde claramente iluminada por la luna. Tomé dos granadas de mano, aunque no tenía intención de utilizarlas.

Antes de que pudiera deslizarme fuera de mi trinchera mis compañeros saltaron torpemente de las suyas provocando la alarma.

Eché a correr perseguido por una patrulla. Perdí toda noción de donde me hallaba y empecé a ascender la falda de una colina. Por desgracia estaba subiendo la misma colina que acaba de bajar, regresando a mis propias líneas.

Cuando me di cuenta, empecé a correr en dirección contraria, esquivando los disparos de los fusiles. Pronto llegué al valle, donde me oculté entre los juncos. Podía oír las voces de la patrulla que me buscaba.

Cuando se fueron me deslicé colina arriba. Encontré un hueco muy hondo y me oculté cubriéndome con hojas y ramas.

Pude haber lanzado mis dos granadas a la patrulla republicana, pero mi conciencia me lo impidió. Eran seis y estaban muy cerca.

Cuando oí a los nacionales gritando: Eh rojos ¿qué os han dado hoy de comer? Me quité las botas para sostenerme mejor en la pendiente resbaladiza, las dejé junto con las granadas y fui en dirección a las voces.

Lentamente y con mucho cuidado subí por la colina hasta oír voces muy cerca. Casi me desvanecí del terror.

No te preocupes, venimos a buscarte. Eran mis compañeros de huida.