Testimonio de Fernando González Vila

Fernando González Vila

¿Qué sentiste cuando te enteraste de quien era tu tío y su labor en la Segunda Guerra Mundial?

La verdad es que nunca me hubiera podido imaginar que un hombre tan afectivo y cariñoso podía ser uno de los espías más importantes del mundo. No me lo podía creer, sentí mucha emoción porque me parecía increíble lo que había hecho.

Me enteré por el titular de un periódico y pensé “vaya, se llama igual que mi tío”, seguí leyendo y me quedó claro que era él. Mi tío Juan es de los referentes más afectivos de mi infancia y no casaba con el imaginario que se suele tener de un espía “más frío y calculador”.

¿Qué recuerdas de él?

Recuerdo que era un hombre calmado, atento, muy cariñoso con sus hijos y sobrinos. Tuve la suerte de vivir con él en Venezuela. Mi padre y Araceli eran hermanos y se llevaban muy bien, las dos familias vivimos juntas un periodo en Caracas, en la Avenida de Bolivia, quinta Geranio.

Siempre recuerdo que él preparaba el desayuno para sus hijos y sobrinos. Solíamos desayunar frutas y cereales Kellogg´s, todavía hoy me recuerdan a él.

Era muy buen nadador, cuando íbamos al mar se alejaba mucho nadando y nos preocupaba, aunque él siempre nos transmitía calma. Cuando salía de viaje siempre nos traía juguetes a su vuelta.

Una vez vino de visita alguien importante que se llamaba “Tom Harris” (por supuesto no sabíamos quien era). Lo recuerdo porque me enseñaron cómo saludar, pero metí la pata y cuando me dio la mano, en la que llevaba un anillo, yo se la besé, como se solía hacer con las señoras. La situación produjo risas y me sentí ridículo, creo que por eso me acuerdo.

Juan Pujol marcó mi infancia en sentido positivo, me hace sentir tremendamente orgulloso que mi tío y padrino realizara una labor tan importante consiguiendo salvar tantas vidas.