Operación Fortitude

En Enero de 1944 los alemanes creían que los aliados estaban preparando la gran invasión de la Europa ocupada y le pidieron información a Garbo.

Así comenzó su mejor trabajo, el que cambiaría el curso de la guerra.

Operación Overlord

Los alemanes estaban en lo cierto: los aliados preparaban la gran invasión. Su nombre en clave era Operación Overlord y ya estaba en marcha.

Pero los alemanes no conocían una parte fundamental de ese plan. Un gran engaño, en el que Garbo jugaría un papel fundamental, la Operación Fortitude.

Desde enero y hasta el 6 de junio de 1944 –el día D cuando comenzó el desembarco en Normandía– Garbo envió más de quinientos mensajes de radio.

Nada menos que cuatro transmisiones por día.

Estos mensajes eran retransmitidos directamente a Alemania y no solo ocultaban el verdadero estado de los preparativos, sino que además tenían otro objetivo muy importante: hacer creer a los alemanes que el desembarco sería donde Hitler siempre había creído que sería, en el Paso de Calais, mucho más al norte de donde realmente se iba a producir.

El general Patton y su ejército fantasma

Una parte fundamental del engaño fue la creación de un ejército que nunca existió, el Primer Grupo del Ejército de los Estados Unidos (FUSAG), compuesto por 150.000 hombres al mando del General George S. Patton, reconocido como uno de los mejores comandantes de tanques de los aliados.

El imaginario FUSAG estaba aparentemente preparado en Kent y Essex listo para unirse a la operación, muy lejos de la fuerza de invasión real que se concentraba hacia el oeste.

Con la ayuda de Garbo, los alemanes creyeron que esta información era absolutamente cierta.

Una invasión anunciada

La operación fue tan audaz que, para conseguir que los alemanes creyeran que el desembarco en Normandía no era más que una maniobra de distracción, el 5 de junio Garbo les advirtió que recibirían un mensaje urgente a partir de las tres de la madrugada.

Esperaba informarles que todo indicaba que las tropas estaban a punto de embarcarse con destino a Francia. Es decir, iba a anunciar el desembarco antes de que se produjera.

Sin embargo, esa madrugada no había nadie en Madrid para recibir el el mensaje y así los alemanes recibieron la información al día siguiente, cuando el desembarco ya se había realizado.

Para los nazis, esto demostraba que la información proporcionada por Garbo era fiable y él mostró su enfado diciendo:

Me siento muy descontento en esta batalla de vida o muerte, no puedo aceptar excusas o negligencias. No me es posible hacerme a la idea de poner en peligro el servicio sin el menor beneficio. Si no fuese por mis ideales y mi fe, abandonaría esta tarea al comprobarse un fracaso de este calibre.

Maniobra de distracción

El 9 de junio de 1944, Día D+3, Garbo envió el que probablemente fuera el mensaje más importante de su actuación como agente doble.

Era muy largo y pidió que se transmitiera urgentemente al Alto Mando alemán. Informaba que el Primer Grupo del Ejército de los EE. UU, bajo el mando de Patton no se había movido del sureste de Inglaterra y que el desembarco en Normandía era una maniobra de distracción para asegurar el éxito del próximo asalto del Paso de Calais.

Los alemanes aceptaron esta afirmación, cumpliendo así el objetivo de la Operación Fortitude.

A tal punto confiaban en la información de Garbo que durante julio y agosto mantuvieron dos divisiones blindadas y diecinueve divisiones de infantería en el Paso de Calais en previsión de una invasión.

Esto dio a los Aliados un tiempo precioso para establecer su cabeza de puente y, como afirma la inteligencia británica, la intervención de Garbo en la batalla de Normandía realmente inclinó la balanza a su favor en la Segunda Guerra Mundial.