Fin de la guerra civil

Desfile de la victoria en Madrid
Franco durante el desfile de la victoria en Madrid.

Durante dos días dormimos en nuestras nuevas trincheras y no paramos de comer. Mi ingenua esperanza de que después de algunas explicaciones se nos enviara a retaguardia jamás ocurrió.

Después de interminables interrogatorios nos llevaron primero a Zaragoza y luego a la Universidad de Deusto, muy cerca de Bilbao, en el País Vasco.

Estábamos prisioneros en la universidad. Dormíamos en el suelo, cubiertos de piojos.

Después de tanta hambre, vomitaba todo lo que comía y acabé en la enfermería. Vendí mi estilográfica, compre otra más barata, sellos y sobres y escribí pidiendo ayuda a familiares y amigos.

Algunos me contestaron, muy pocos me enviaron dinero y uno de ellos, el padre Celedonio Océn, superior de la Orden de los hermanos de San Juan de Dios, amigo de mi padre y director del hospital psiquiátrico de Palencia se presentó personalmente ante las autoridades  del campo de concentración, haciéndose responsable bajo juramento de mi honradez, mi carácter apolítico y mis sentimientos cristianos.

Y de regreso a Palencia, pasó por Burgos–sede del gobierno nacional– y consiguió que fuera liberado.

Pasé una semana en su hospital y luego me ordenaron incorporarme a las tropas nacionales en Burgos.

Me diagnosticaron bronquitis y me enviaron al hospital donde chicas de buenas familias contribuían al esfuerzo de guerra cuidándonos. Una de ellas se convirtió en mi madrina de guerra ¿Araceli?

Recuperé mis galones de alférez sin embargo por un desdichado incidente me los quitaron y me enviaron al frente de Teruel pero mi madrina de guerra consiguió que volviera a Burgos y recuperara nuevamente mis galones.

Unos meses después cayó Madrid y terminó la guerra con el saldo de un millón de muertos, innumerables ciudades destruidas, una economía arruinada y una larga estela de sufrimientos y desolación.

El día que se celebró el desfile de la victoria en Madrid yo, que había logrado no disparar ni una sola bala a favor de ninguno de los dos bandos, estaba allí de permiso.