Nacimiento

Juan Pujol de pequeño
El pequeño Juan con su madre y hermanos.

En aquellos tiempos Barcelona, la llamada sin par Ciudad Condal, aún seguía recuperándose de los amargos recuerdos de la Semana Trágica de 1909, cuando los radicales, los socialistas y los anarquistas se aliaron para organizar una huelga durante la cual se incendiaron iglesias, viviendas y conventos y en la que agitadores políticos y demagogos incitaban al pueblo a echarse a las calles, desencadenando una semana de motines.

Durante mi niñez, Barcelona fue escenario de frecuentes batallas callejeras, huelgas, atentados contra la vida de las personas e intentonas revolucionarias. Todas las mañanas, cuando mi padre se iba a trabajar, nos decía adiós como si fuese la última vez. Cada despedida nos desgarraba el corazón.

Mi madre se llamaba Mercedes García. Era una bella, alegre y elegante andaluza de Motril, provincia de Granada, que había llegado a Barcelona a los ocho años y hablaba catalán sin acento alguno. Se había educado en un ambiente de de austeridad y religiosidad rigurosa y mantuvo hasta el final de sus días su visión profundamente cristiana.

Mi padre, Juan Pujol, era un catalán de pura cepa, nacido en Barcelona en una familia procedente de Olot. A fuerza de ahorrar y de trabajar con ahínco logró crear la fábrica de tintes textiles más famosa de Barcelona, especialmente conocida por el magnífico negro que producía.