Guerra civil

Barcelona 19 julio de 1936
Barricadas en Barcelona el 19 julio de 1936.

En 1936 estaba yo dedicado a dirigir una granja avícola a unos treinta kilómetros al norte de Barcelona. En aquel fatídico domingo 18 de julio tenía proyectado ir de excursión al Montseny con unos amigos del Círculo Católico del barrio de Gracia.

Oí por la radio que se había producido una intentona militar y llamé por teléfono a amigos y conocidos para averiguar que estaba pasando. La gente está peleando y matándose en las calles, decía uno. Están colocando barricadas en plazas y avenidas, añadía otro.

Decidí ir a casa de mi novia en la calle Gerona. Pasamos todo el día con ella y su familia pendientes de la radio, esperando que se restableciese el orden. La situación empeoraba y se hizo evidente que no se trataba de un simple golpe militar, pero nadie había caído en la cuenta de que estaban comenzando tres largos años de guerra civil.

Reinaba la más terrible confusión. La gente denunciaba a sus propios vecinos.

Mi hermana Elena y mi madre fueron detenidas como contrarrevolucionarias, pero gracias a un pariente que era miembro del sindicato anarquista CNT se libraron de una muerte segura y fueron puestas en libertad.

Escondido

Los republicanos llamaron a filas a todos los oficiales de la reserva, por lo tanto mi deber era incorporarme, pero me repugnaba tomar partido en una lucha fratricida.

Al no incorporarme, me convertía en desertor. Tuve que ocultarme.

Decidí quedarme de forma permanente en casa de mi novia, pero una noche poco antes de Navidad llegó una patrulla policial. Habíamos sido denunciados.

El padre y el hermano de mi novia guardaban en un escondite secreto joyas y monedas de oro. Los tres fuimos arrestados.

Estuve encarcelado una semana porque según la policía era un desertor. Quedé horrorizado ante la posibilidad de pagar mi culpa con la vida.

Mi novia consiguió que una chica del Socorro Blanco me ayudase a abandonar la prisión en la oscuridad de la noche.

Me vi obligado a ocultarme nuevamente.